En 25 años, la población mundial con más de 65 años se habrá multiplicado por dos y las personas con más de 80 años supondrán el 30%. Por tanto, el envejecimiento de la población está claramente en marcha y la consiguiente silver economy forma parte de una tendencia de crecimiento a largo plazo. Sin embargo, la crisis de covid-19 ha dejado huella, poniendo a prueba ciertos modelos de negocio o, al contrario, generando nuevas oportunidades. A los mandos del fondo R-co Thematic Silver Plus desde hace casi diez años, el equipo de gestión temática de Rothschild & Co Asset Management Europe realiza una primera valoración.
¿Qué impacto ha tenido la crisis de covid-19 en la silver economy?
Ante un acontecimiento importante como la pandemia de covid-19, hemos podido constatar una evidente dicotomía entre el consumo de bienes y servicios esenciales (medicamentos, servicios en Internet, distribución alimentaria, etc.) y aquellos cuyo consumo puede aplazarse fácilmente (hostelería/ocio, productos auditivos u ópticos, etc.). En el ámbito de la salud concretamente, la pandemia de covid-19 ha propiciado una carrera por la innovación, que ha dado lugar a nuevos procedimientos. Nunca antes se habían movilizado tantos medios en tan poco tiempo para luchar contra una enfermedad, ya sea en el terreno de los diagnósticos o en el de la investigación de tratamientos y vacunas. Pero aún es difícil saber qué proyectos tendrán realmente éxito, ya que las tecnologías son nuevas, especialmente para el desarrollo de vacunas. Otro hecho destacado es que algunos laboratorios están formando alianzas para encontrar un tratamiento, como Roche y Gilead Sciences.
¿Qué es la silver economy?Según la definición de la Comisión Europea, la silver economy (economía plateada) engloba a todos los productos y servicios que responden a las necesidades específicas de los mayores de 50 años, contribuyendo a mejorar su salud y bienestar. Sin embargo, las personas mayores constituyen un conjunto heterogéneo en el que el Crédoc(1) distingue entre los “activos”, de entre 50 y 70 años, que disponen de tiempo y medios financieros que les permiten consumir, y las personas de más de 70 años, que tienen mayores necesidades médicas. La conjunción de la caída de la natalidad y el aumento de la esperanza de vida hace que las personas mayores constituyan el segmento de población con un crecimiento más dinámico. La silver economy representaría incluso la tercera “economía mundial” según un estudio de Oxford Economics(2), consultar especializada en previsiones económicas y análisis cuantitativo. Por tanto, las actividades económicas que tratan de responder a las necesidades de las personas mayores se benefician considerablemente de esta tendencia estructural. Las empresas que la componen pertenecen a un amplio abanico de sectores que van desde la sanidad y sus subsectores, el ocio (cines, hostelería, cruceros), el consumo (alimentación, equipos domésticos, cosmética, ejercicio físico) a la gestión del ahorro, pero también las nuevas tecnologías. (1) El Centre de Recherche pour l’Étude et l’Observation des Conditions de Vie es un organismo francés dedicado al estudio y la investigación al servicio de los actores de la vida económica y social. (2) GALLOWAY, Hamilton, MARTIN, Dan, REID, Michael. The Longevity Economy – How People Over 50 Are Driving Economic and Social Value in the US, 2016. |
Esta crisis sanitaria ha puesto en evidencia ciertas carencias de nuestros sistemas sanitarios, ¿qué efectos podría tener esto en esta temática de inversión?
La crisis de covid-19 ha dejado claramente en evidencia la debilidad de las personas de mayor edad y, sin duda alguna, la falta de inversión en los hospitales, especialmente en reanimación, y en las infraestructuras médicas en general. Es razonable pensar que van a asignarse presupuestos adicionales para solucionar el problema y financiar las necesidades de las personas mayores.
En Francia, por ejemplo, Olivier Véran, ministro de Solidaridad y Salud, acaba de anunciar el proyecto para crear una quinta división de la Seguridad Social, además de la dedicada a la jubilación, enfocada en la dependencia y que contará con recursos propios. Según un informe de marzo de 2019, su coste estimado ascenderá a 30.000 millones de euros al año[1] y la crisis de covid-19 habrá sido determinante para poner en marcha este proyecto que llevaba varios años en discusión. Por su parte, Alemania ha anunciado un plan de inversión de casi 10.000 millones de euros dedicados a la salud, estructurado en cinco ejes, entre ellos la financiación de infraestructuras médicas y la relocalización de la producción de medicamentos o equipos médicos.
Volviendo a la crisis en sí, el gran interrogante sigue estando en el posible resurgimiento de la enfermedad, o su estacionalidad, y en el desarrollo de una vacuna fiable. La recurrencia de costes de investigación considerables y episodios de confinamiento tendría sin duda un impacto negativo global, también sobre esta temática. Pero los expertos coinciden en señalar la probabilidad de que se descubra una vacuna en un plazo de 18 a 24 meses y la cuestión de su financiación se ha resuelto rápidamente. El pasado mes de mayo, la Unión Europea logró recaudar 7.400 millones de euros de fondos públicos y privados para apoyar la investigación.
[1] LIEBAULT, Dominique, CONCERTATION Grand âge et autonomie, Dicom, marzo de 2019.
La crisis de covid-19 también nos ha llevado a modificar nuestros hábitos de consumo. ¿Cómo se han adaptado las empresas de la silver economy?
Una vez más, el impacto ha sido lógicamente distinto según las actividades. Las compañías de cruceros se han visto gravemente afectadas, debido principalmente a los problemas de repatriación, las capacidades de hospitales en el extranjero y los cierres totales de fronteras. Por el contrario, todas las empresas relacionadas con la salud digital (por ejemplo, teleconsultas) y la farmacia digital (venta por Internet de medicamentos y productos sin receta) han avanzado considerablemente y van a seguir ganando importancia. La actividad de los diagnósticos también se ha situado en el foco durante esta crisis, y la demanda y las necesidades van a continuar para frenar un posible retorno de la pandemia. De igual modo, los proveedores de entretenimiento por Internet van a seguir beneficiándose de factores favorables. Por último, algunos segmentos, todavía desconocidos en bolsa hace unos meses, están cobrando impulso, como el reparto a domicilio o la telemedicina...
Durante esta crisis, se ha hablado mucho de las estructuras de atención a personas mayores. ¿Cuál podría ser la reacción del sector?
El impacto sobre las residencias de ancianos habrá sido muy negativo, pero es interesante ver que algunas necesidades específicas de las personas mayores han quedado en evidencia, así como una voluntad todavía más decidida de disponer de soluciones a domicilio, puesto que, en efecto el 85% de las personas mayores desean vivir en su casa. Esta tendencia ya presente antes de la aparición de covid-19 no ha hecho sino reforzarse, con el creciente desarrollo de servicios para personas mayores dependientes a domicilio. Se está produciendo una verdadera reflexión sobre la adopción de soluciones, tanto en el campo de la atención médica o la domótica (mejoras en las viviendas con la instalación de detectores de caídas en el hogar), para que las personas mayores puedan vivir en su casa el mayor tiempo posible.
Otro factor a tener en cuenta es el elevado coste de un día de hospitalización. Por tanto, se apuesta también por la “hospitalización a domicilio” para reducir el gasto sanitario. Actualmente, la oxigenoterapia y el tratamiento de los problemas relacionados con el sueño pueden realizarse en el propio domicilio y compañías como Air Liquide, pero también empresas más pequeñas como el grupo Bastide Le Confort Médical, prestan este tipo de servicios. El alojamiento compartido es otra opción muy actual entre las generaciones, y los servicios que tratan de mejorar la seguridad en el hogar son cada vez más habituales.
¿Podrían las cuestiones planteadas por la crisis de la covid-19 favorecer el desarrollo de la silver economy?
La pandemia de covid-19 habrá tenido un impacto muy diferente según los sectores; sin embargo, esta crisis ha demostrado la increíble capacidad de los agentes sanitarios de movilizarse y el carácter cada vez más imprescindible de las herramientas digitales. Por tanto, habrá puesto en evidencia las graves carencias de nuestros sistemas sanitarios, sobre todo en lo que respecta a la atención de las person.as mayores. No hay duda de que las políticas públicas trabajarán para remediar esta situación con mayor convicción si cabe. Además, las necesidades agravadas por la crisis de covid-19 constituyen oportunidades para los agentes económicos que desean invertir para darles respuesta. En definitiva, esta crisis ha demostrado de manera evidente que uno de los motores más pujantes del desarrollo de la silver economy, junto con la demografía, es y seguirá siendo claramente la tecnología y la innovación.
En el sector de la salud, por ejemplo, ya sea por la eficiencia operativa, por la accesibilidad de la atención o la reducción de costes, lo digital penetra cada día un poco más en el ámbito médico. Por ejemplo, los editores de software dedicados a la salud suponían un mercado de estimado de 188.000 millones de dólares a nivel mundial en 2019, que podría alcanzar los 391.000 millones en 2024. La crisis de covid-19 también ha acelerado las teleconsultas dentro de las residencias de ancianos. Se calcula que la salud digital asciende ya a 58.000 millones de euros a escala global, lo que hace prever un gran potencial. Partiendo de tecnologías como la robótica o la inteligencia artificial, las medtech seguirán ofreciendo nuevas soluciones. En la esfera privada, las personas mayores se han mostrado encantados y demandan todas las innovaciones tecnológicas que les permiten mantenerse en contacto con sus seres cercanos (WhatsApp, Facebook, etc.). En el futuro, estamos seguros de que seguirán demandando en gran medida este tipo de tecnologías que mantienen los vínculos sociales, así como cualquier solución que les permita mejorar su comodidad.
Según los expertos, atendiendo a las previsiones, el mercado mundial de soluciones informáticas para el seguimiento médico a domicilio pasará de 10.700 millones de euros en 2016 a 31.500 millones en 2021[1]. Por su parte, el mercado mundial de dispositivos móviles conectados podría alcanzar los 144.300 millones de euros en 2026, comparado con los 38.500 millones de euros actuales, un mercado que incluirá, por ejemplo, las prendas de ropa conectadas, las gafas inteligentes, los smartwatches[2] o las pulseras inteligentes de actividad física[3]. Todos estos dispositivos ofrecerán a las personas mayores la posibilidad de envejecer mejor. Además, cabe prever que el vehículo autónomo tenga mucho éxito entre los ancianos. Se estima que este mercado supondrá unos 38.000 millones de euros en 2025 y 70.000 millones en 2035[4]. Estas cifras, que pueden parecer vertiginosas, permiten ilustrar que, más allá de las crisis puntuales y concretamente la crisis que acabamos de atravesar, la silver economy sigue teniendo un futuro prometedor.
[1] McWILLIAMS, Andrew, Global Markets for Telemedicine Technologies, bbc Research, mayo de 2016. [2] Relojes inteligentes. [3] DAWSON, Freddie, Smart Home Sector Could Be Worth Hundreds Of Billions In Next Five Years, Forbes, 30 de septiembre de 2015. [4] Technopolis, Oxford Economics, WORTHINGTON, Henry, SIMMONDS, Paul, FARLA, Kristine, VARNAI, Peter, The silver economy, Comisión Europea, abril de 2018.
Para más información sobre el fondo: R-co Thematic Silver Plus