Elsa Fernandez
Product specialist

Elsa Fernandez: R-co Valor Balanced combina dos estrategias históricas de nuestra Casa: R-co Valor, en su componente de renta variable global, y nuestra experiencia en crédito en euros para su estrategia de renta fija. Así ofrece un equilibrio entre la búsqueda de rentabilidad y el control del riesgo, y está dirigido a inversores que deseen delegar la gestión entre las distintas clases de activos en expertos que siguen los mercados a diario. Esta doble exposición, junto con la flexibilidad propia de ambas carteras, ha permitido al fondo atravesar entornos de mercado variados, e incluso extremos, desde su lanzamiento en 2018. Al replicar la exposición a acciones de R-co Valor y añadirle una componente de renta fija, principalmente bonos Investment Grade1 en euros, este fondo cuenta con dos motores de rentabilidad completos. Su libertad de inversión, sin sesgos de estilo ni restricciones de referencia, le permite captar la rentabilidad allí donde se encuentre, tanto a nivel sectorial como geográfico. Desde su creación, el fondo muestra una rentabilidad anualizada del 6,0 % con una volatilidad del 9,1 %2.
E.F : A medida que la inflación se normaliza, los bancos centrales han iniciado un ciclo de reducción de tipos, aunque a ritmos diferentes. En Europa, el BCE hizo una pausa tras haber reducido su tipo director del 4 % al 2 % entre junio de 2024 y junio de 20255. La Fed evoluciona en un contexto más complejo: la inflación sigue por encima del 3 % y aparecen signos de fragilidad en el mercado laboral4. Sin embargo, tras nueve meses de espera, el banco central estadounidense finalmente realizó dos recortes de tipos de 25 puntos básicos en septiembre y octubre, situando su tipo director ahora entre el 3,75 % y el 4 %5.
Este giro monetario se tradujo en una ligera inclinación de la curva de tipos, pero sobre todo impulsó el reciente rally de los mercados de acciones. Unos tipos más bajos reducen el coste del crédito, fomentan la inversión y el consumo, y refuerzan el atractivo de las acciones. La Fed también relajó la restricción de liquidez al ralentizar el endurecimiento cuantitativo. En su reunión del pasado 29 de octubre, anunció el fin de las reducciones de balance a partir del 1 de diciembre de 2025, poniendo fin al “Quantitative Tightening” iniciado en 2022. Estas medidas consolidaron la confianza de los inversores y apoyaron las valoraciones, convirtiendo la política monetaria en un motor central del sentimiento del mercado. No obstante, los movimientos en los bonos soberanos se mantuvieron moderados.
Más allá de los aspectos de política monetaria, en el plano geopolítico, la relajación de las tensiones arancelarias entre Washington y Pekín ha contribuido a reforzar la confianza de los inversores. Además, los fundamentales de las empresas siguen siendo sólidos, y los resultados publicados en los últimos trimestres han superado ampliamente las expectativas. A ambos lados del Atlántico, esta dinámica subraya la solidez de las compañías pese a un contexto macroeconómico complejo. Sin embargo, en Estados Unidos las valoraciones son indudablemente elevadas. El S&P 500 se negocia con múltiplos superiores a su media histórica, dejando poco margen de error. Las subidas se concentran en un reducido número de valores tecnológicos, una situación que aumenta las vulnerabilidades si la percepción de los inversores sobre el sector llegara a deteriorarse.
E.F.: El crecimiento mundial debería ralentizarse progresivamente según el FMI, pasando del 3,3 % en 2024 al 3,2 % en 2025 y luego al 3,1 % en 2026 6. Se estabilizaría en torno al 1,5 % en las economías avanzadas, mientras que se mantendría ligeramente por encima del 4 % en los países emergentes y en desarrollo. La inflación sigue disminuyendo, pero permanece por encima de los objetivos de la Fed, alimentando los debates sobre la trayectoria de los tipos. A esto se suman incertidumbres presupuestarias persistentes, tanto en Estados Unidos como en Europa, que constituyen riesgos importantes para la estabilidad económica global a largo plazo.
Por otro lado, empiezan a surgir preocupaciones sobre el desarrollo de una posible burbuja en torno a la IA. Estas inquietudes se centran en las valoraciones de un sector que ha sido responsable de gran parte del repunte observado este año. El principal riesgo es que el crecimiento de usuarios y de ingresos —es decir, la monetización— pueda decepcionar. Además, las múltiples interconexiones entre los actores del sector crean un riesgo de interdependencia: un pánico que afecte a una empresa podría propagarse fácilmente a otras. No obstante, la situación no es comparable a la de la burbuja de Internet. La diferencia radica, sobre todo, en que la dinámica actual está impulsada por gigantes tecnológicos con bases financieras sólidas, en lugar de por unas pocas start-ups.
Por último, cada zona geográfica enfrenta sus propios desafíos que podrían frenar la dinámica global. En China, la recuperación post-Covid sigue siendo laboriosa en un contexto de desconfianza hacia la política gubernamental y de incertidumbre sobre un posible giro de Donald Trump en materia arancelaria. En Europa, está en cuestión la capacidad de la zona para reactivarse, especialmente con el plan fiscal alemán, así como la sostenibilidad de esa posible recuperación. Finalmente, en Estados Unidos, detrás de unos mercados eufóricos, la economía se desacelera, el mercado laboral se estanca y el consumo de los hogares con menores ingresos se debilita.
E.F : Nuestra asignación se mantiene actualmente prudente, tanto en la cartera de acciones (40,4 %) como en la cartera de renta fija (45,7 %)7, siendo el resto productos monetarios y liquidez. El verdadero desafío hoy consiste en abstraerse del ruido ambiental, resistir la tentación del consenso y mantener la cabeza fría.
En este sentido, dentro de la asignación en acciones, mientras la mayoría de los inversores internacionales se han alejado de China en los últimos años, hemos optado por mantener nuestra posición. Esta estrategia ha dado sus frutos: estas posiciones fueron el principal motor de rentabilidad de la cartera de acciones en 2024 y siguen entre los principales contribuyentes este año.
Estados Unidos sigue siendo, no obstante, nuestra primera exposición geográfica. La resiliencia de las empresas, el entorno favorable, las vigorosas medidas de estímulo fiscal y, por ahora, la política acomodaticia del banco central continúa apoyando el crecimiento.
En Europa, aunque la inflación parece controlada, la inestabilidad política y la baja productividad penalizan a la zona. Sin embargo, en el plano microeconómico, los beneficios empresariales siguen sólidos y los mercados laborales bien orientados. Allí damos prioridad a las compañías con fuerte exposición internacional.
También hemos reforzado nuestra exposición a ciertas regiones, como América del Sur, para aprovechar la dinámica del consumo local. En la gestión de la cartera de renta fija, ante la desincronización de las políticas monetarias, el aumento de los riesgos tanto presupuestarios como políticos, así como la aparición de señales débiles en el mercado de crédito, consideramos que adoptar un enfoque selectivo y flexible es primordial.
Nuestro objetivo principal es preservar el “carry” y la calidad crediticia de la cartera, manteniendo una vigilancia constante sobre la rápida evolución del entorno macroeconómico y financiero. En este contexto, creemos que nuestra capacidad para ajustar rápidamente la exposición y priorizar los segmentos más resilientes del mercado será esencial para captar rentabilidad. En los últimos meses hemos estado especialmente activos en el mercado primario, favoreciendo el segmento “Investment Grade corporate” con vencimientos más largos y en sectores defensivos, que permiten reducir, en parte, las incertidumbres económicas. El sector financiero sigue siendo la principal exposición sectorial de la cartera.