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Metales estratégicos: ¿hacia un superciclo inevitable?

Fondos en el foco  —  17/03/2026

Charles-Edouard Bilbault

Global Equities Portfolio Manager

Impulsado, entre otras cosas, por la transición energética, el interés por el sector minero —y, más concretamente, por los metales estratégicos— se ha intensificado considerablemente en los últimos años. Aunque este cambio de paradigma ocupa ahora un lugar central en las cuestiones de soberanía y las tensiones geopolíticas, los inversores aún no parecen haberlo asimilado por completo.

¿Por qué el sector metalúrgico y minero sigue siendo noticia?

Sin metales, no hay crecimiento mundial. Todo lo que ves y tocas a tu alrededor proviene, o bien de la agricultura, o bien de los recursos minerales. Históricamente, la demanda de metales por habitante y año se multiplicó por 1,8 entre los años 1920 y 1940 con la urbanización, y luego por 2,7 desde los años 1950 hasta principios de los años 1980 debido a la industrialización. Está surgiendo un nuevo paradigma. La transición energética y la reconfiguración de las cadenas de valor podrían multiplicar esta demanda por 2,3 de aquí a 2050¹. Se trata de un cambio fundamental: los metales ya no son solo recursos industriales, sino pilares estratégicos para la electrificación y la soberanía, en una lógica de recuperación del control de las cadenas de suministro.

¿Qué repercusiones tiene el cambio de paradigma en la demanda minera?

Desde hace algunos años, los precios de los metales básicos se están desvinculando de los motores económicos tradicionales. Anteriormente, seguían el ciclo industrial, pero ahora predominan tres nuevos factores. El primero se refiere a la transición energética, con una demanda de cobre asociada que se prevé que se duplique de aquí a 2030 y, a modo de ejemplo, los vehículos eléctricos, que consumen de media cinco veces más metales que los vehículos térmicos. En segundo lugar, las nuevas tecnologías, cuya demanda mundial de cobre pasará del 1% al 6% de aquí a 2050 y provocará un aumento de las necesidades de electricidad del 20% en Estados Unidos de aquí a 2030, con el desarrollo de los centros de datos y la electrificación de los vehículos. Por último, la desglobalización, dado que más del 50% de los metales se refinan en China —hasta el 80% en el caso de algunos metales «críticos»— y la implantación de nuevas políticas, tanto en Estados Unidos como en Europa, sobre los minerales entre 2020 y 2025³.

¿Podrá la oferta satisfacer este aumento repentino de la demanda?

En ningún caso, y la presión va en aumento. Las reservas se están agotando: el número de años que quedan para la explotación de los metales básicos se reduce, mientras que el coste de exploración por tonelada descubierta se ha multiplicado por ocho desde 2003. En el caso del cobre, la producción debe crecer de forma estructural, pero la oferta está disminuyendo. Se prevé una disminución de la producción de 300 kilotoneladas en 2026 con respecto a 2025. Esta escasez estructural se ve agravada por la falta de descubrimientos de nuevos yacimientos y un plazo medio de quince años para la apertura de una mina.

¿Cómo contribuye el contexto geopolítico a agravar esta tensión en la oferta?

La geopolítica actúa como catalizador. Con el 90% de la producción de imanes de tierras raras —un recurso indispensable, sobre todo para los vehículos eléctricos y los aerogeneradores, que representan el 50% de la demanda—, China domina de forma abrumadora el mercado⁴. Ante el aumento de los riesgos geopolíticos, países como China e India han intensificado su almacenamiento estratégico de metales y materias primas físicas. Esta acumulación masiva de reservas se ve amplificada también por los arbitrajes regionales, como ocurre con el cobre entre las existencias estadounidenses y el resto del mundo, debido al efecto de los aranceles asociados a la guerra comercial. Por otra parte, las consideraciones de seguridad nacional prevalecen ahora sobre la mera lógica de la eficiencia económica. El paradigma «just-in-case» está sustituyendo progresivamente al modelo «just-in-time», lo que conlleva una mayor ciclicidad de los mercados y la aparición de primas de riesgo estructurales en los sectores de la energía y los metales. Por su parte, el Gobierno estadounidense tiene la intención de invertir en proyectos mineros y fomentar la inversión privada con un entorno normativo más favorable para la industria minera.

¿Han tenido en cuenta los inversores estos cambios?

Observamos una evidente falta de inversión estructural. El sector solo representa el 0,4% del S&P500 a finales de 2025, mientras que Nvidia y Microsoft representan el 13,5%, es decir, 34 veces más⁴. Y, sin embargo, no habrá desarrollo tecnológico tal y como lo propugnan estos actores sin un acceso seguro a las materias primas esenciales para construir las infraestructuras físicas que sustentan esta innovación. Los gestores de activos ignoran este tema, lo que permite que se agrande una brecha abismal entre las inversiones y la realidad de un superciclo inminente.

¿Cómo se posiciona el fondo R-co Strategic Metals and Mining en este panorama?

Ofrecemos exposición a los metales relacionados con la transición energética y a los materiales estratégicos a través de productores tradicionales y de empresas junior y de exploración. La asignación a los materiales subyacentes es dinámica y se basa en datos macroeconómicos y en los mecanismos de oferta y demanda. Tenemos una visión holística organizada en torno a cuatro subtemas: los grandes productores, la nueva generación de proyectos mineros, los materiales especializados y la transformación y las nuevas tecnologías mineras. El resultado es una cartera concentrada cuya selección de valores se basa en convicciones sólidas, con un sesgo hacia valores especializados en la exploración, con el fin de aprovechar las oportunidades de creación de valor a largo plazo.

¿Por qué este enfoque en las empresas junior y la exploración?

Es nuestro sello distintivo. La exploración puede ofrecer un retorno de la inversión potencialmente significativo: un descubrimiento puede dar lugar a una revalorización considerable de una empresa minera. En un mundo en el que escasean los recursos, ahí es donde se puede crear riqueza generacional, y ese es un elemento que diferencia a nuestro fondo.

 

[1] Source: World Bank, October 2025.
[2] International Energy Agency, December 2025.
[3] Bloomberg, October 2025.
[4] Building safety stock.
[5] Aligning raw material orders from suppliers with production schedules.